La primera aparición de la Virgen María, a Maria do Carmo, tuvo lugar el día 2 de mayo de 1994. A Edson Glauber, su hijo, el día 31 de mayo de 1994, mientras él y su madre, rezaban el rosario en casa. Desde entonces la Virgen, San José y Jesús continúan transmitiendo mensajes y oraciones para difundir la devoción en todo el mundo a sus tres Sagrados Corazones.

Los mensajes originales están expuestos en portugués en:

As aparições da Virgem Maria no Amazonas

domingo, 1 de abril de 2018


¡UNA SANTA Y FELIZ PASCUA!


El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo:
«Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis." Ya os lo he dicho.» (Mateo 28, 5-7)

A todos los visitantes de nuestro blog, así como a sus familias, una Santa y Feliz Pascua con las bendiciones y las gracias del cielo. ¡Que los tres Sagrados Corazones unidos de Jesús, María y José siempre os protejan y os bendigan!


31 de marzo de 2018 – Manaus, Amazonas
Mensaje de María

Hoy, la Santísima Madre vino acompañada de su Esposo Castísimo José. Los dos estaban pidiendo ante el Trono de Dios el perdón y la conversión para la humanidad pecadora y las gracias y bendiciones para las familias. Nuestra Santa Madre nos dio el siguiente mensaje:

¡La paz a tu corazón!
Hijo mío, yo tu Madre, te suplico a ti y a todos tus hermanos que intercedáis sin cesar por el bien y la conversión de la humanidad pecadora que no desea convertirse y arrepentirse de sus pecados.
Hijo mío, cuantas calamidades están para alcanzar a la humanidad de un modo jamás visto. Muchos de mis hijos ultrajan terriblemente el Sagrado Corazón de mi Hijo Jesús y no quieren mudar de vida.
Los hombres, las mujeres, los jóvenes y hasta incluso muchos niños, hijo mío, cometen terribles pecados y mi Corazón sufre y sangra, porque la santidad y la pureza ya no existen en la vida de muchos de ellos.
Reza, reza por la conversión de la humanidad, a fin de que obtengas de mi Hijo Jesús su perdón y su misericordia. No desistas de seguir adelante en tu misión. Anima a tus hermanos que se están desanimando y perseverad en el camino del Señor, porque para aquellos que permanezcan fieles hasta el fin, el Señor preparó una gran gloria y gracia.
Yo vine al Amazonas para conduciros al Corazón de mi Hijo Jesús. Yo os espero siempre en Itapiranga para bendeciros, así como a vuestras familias.
Sed firmes y fuertes en la fe, en la oración y en el ofrecimiento diario de sí mismos para la realización de los planes de Dios. Yo te amo y mi amor te concedo a ti, a tu familia y al mundo entero. A todos la paz y el amor de mi Hijo Jesús. Yo te bendigo a ti y a todos mis hijos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 25 de marzo de 2018


Las apariciones de los tres Sagrados Corazones unidos de Jesús, María y José en Itapiranga (Amazonas, Brasil) vienen a revelarnos el gran amor de Dios por las familias, que las desea santas, fundamentadas en los cimientos del amor y la obediencia a sus Leyes Divinas, que santifica y libera a los hombres de la esclavitud del pecado y de la ceguera del alma, que llevan a muchos a la muerte eterna. Por medio de los mensajes y las manifestaciones de la Santísima Virgen, Reina del Rosario y de la Paz, en Itapiranga, Dios preparó un rio de gracias a todas las familias del mundo entero e hizo evidente la persona de San José en toda la Iglesia.
La persona de san José, muy poco conocida y de la que poco se habla actualmente, es el anuncio de tiempos nuevos y grandiosos que llegan a nuestros días, como una señal de protección y de amor misericordioso de Dios a su Iglesia y a muchas familias del mundo entero, que pasan por momentos críticos y difíciles, donde los crímenes contra la vida y contra los principios cristianos están amenazándolas y siendo colocados en práctica, para la destrucción y ruina de muchos lugares. Para comprender la importancia de San José en nuestros días debemos conocer mejor su persona, por medio de las Sagradas Escrituras y de lo que Dios nos revela respecto a su persona: hombre justo y humilde, hombre de silencio, sabio y prudente que tuvo en su hogar los dos tesoros preciosos de santidad y de amor: Jesús y María. Podemos encontrar en la Palabras Divinas luz y gracia que nos confirman los grandes hechos y maravillas que el Altísimo realizó en la visa de este Santo Patriarca, escogido por Dios Padre para ser el Padre Adoptivo de Jesús Cristo, e iluminado por el Espíritu Santo, para volverse el verdadero Esposo Castísimo de la Virgen Inmaculada.
El Ángel anuncia a José el misterio de Dios, en María, y que él era el encargado por Dios, para cumplir una gran misión, al lado de Ella y de su Hijo Jesús. Hoy, por medio de su Corazón Castísimo, San José viene a nosotros para anunciar el tiempo de gracia de Dios para la humanidad, revelándonos las promesas de su Corazón Castísimo que nos conducen rápidamente a los Corazones de Jesús y María, ayudándonos a estar unidos a Dios profundamente en el amor y en la imitación de sus virtudes.
Jesús tiene prisa en que la persona de San José sea puesta en evidencia para la santificación de las familias, particularmente de los hombres, de los esposos que necesitan de la luz, de la fuerza y de la gracia divina para vivir santamente sus compromisos cristianos. Y que al lado de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María sea honrado, amado y venerado el Corazón de su Padre castísimo José. Este es uno de las principales peticiones reveladas por Dios en el Amazonas: que toda la Iglesia reconozca y honre el Corazón de San José y que ella como Maestra y Madre revele y difunda esa gracia al mundo entero para la salvación de las familias.
Acojamos, por tanto, este rio de gracias que viene del Amazonas, por medio de las manifestaciones de amor de los tres Sagrados Corazones unidos de Jesús, María y José, con la certeza de que la paz y el amor de Dios reinarán para siempre en nuestros hogares y en nuestras vidas “porque para Dios nada es imposible”… Porque “su amor se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen”.

Edson Glauber de Souza Coutinho




24 de marzo de 2018 – Manaus, Amazonas
Mensaje de María
¡La paz a tu corazón y a tu familia!
Hijo mío, yo tu Madre, estoy aquí para darte fuerza y coraje. En mi Inmaculado Corazón podrás tomar las gracias necesarias para continuar, sin jamás desanimarte, tu misión a la cual el Señor te llamó y preparó.
Dios tiene prisa, muchas almas se encuentran ciegas espiritualmente y siguen rumbo al abismo del infierno, por eso, Dios pide de ti y de todos lo que creen en esta obra, que llevéis con amor la cruz, sabiendo sacrificarse y ofrecerse por la conversión y salvación del mundo pecador e ingrato.
En cuanto tú y tus hermanos sepáis cargar la cruz con amor y paciencia muchas almas serán liberadas de las garras de satanás y serán curadas por el amor del Señor.
Los pecados son muchos, pero mucho mayor es el amor y la misericordia de Dios por la humanidad que todavía no sabe serle grata.
Reza, reza mucho hijo mío, y haz que mis hijos recen y juntos suplicad las gracias y las bendiciones de los cielos para los pecadores, para que se arrepientan y se conviertan.
Muchos son aquellos que se alejan del camino del Señor y ya no creen más, mas no te preocupes, en breve llegarán otros muchos que creerán y harán lo que el Señor desea y tu verás las grades cosas que Dios continuará realizando, por medio de mis apariciones y mensajes.
Reza por aquellos que perdieron la luz y el brillo de sus almas, debido a sus pecados. Yo estoy aquí para concederos mi amor y mis gracias, y este amor y estas gracias son para todos mis hijos que desean hacer la voluntad del Señor, viviendo su camino de conversión unidos al amor de mi Divino Hijo.
Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. A todos os bendigo: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy, la Virgen Santísima, me hizo comprender que ningún sufrimiento, ninguna cruz debe impedirnos continuar luchando y sacrificándonos por la conversión de las almas, que son tan preciosas y valiosas para Dios. El Señor cuenta con nosotros y mucha veces nos permite experimentar la cruz, para que por medio de ella, sabiéndola soportar con amor y paciencia, haya esperanza y luz para muchas almas ciegas por el demonio, que podrán ver el peligro que corren si continúan siguiendo el camino de tinieblas y de pecado, podrán arrepentirse y volver al camino santo del Señor. Llevar la cruz es permitir que Cristo cure y salve muchas almas con su amor. Llevar la cruz es ayudar a muchas almas a re-erguirse de la vida de pecado para la vida de gracia.

jueves, 22 de marzo de 2018

Peregrinación abril 2018


Peregrinación al 
Santuario de Itapiranga

Fiesta de Pascua

1 y 2 de Abril

Participa en la próxima peregrinación al Santuario de la Reina del Rosario y de la Paz en Itapiranga:



martes, 20 de marzo de 2018



 19 de marzo de 2018 – Itapiranga, Amazonas

Mensaje de María

¡La paz a tu corazón!
Hijo mío, yo, tu Madre, una vez más vengo del cielo con mi Hijo Jesús y San José. Reza, hijo mío, reza y haga que mis hijos recen, porque los tiempos son difíciles.
Muchas almas corren el peligro de perderse eternamente, porque falta oración, falta conversión en la vida de muchos de mis hijos. Sois vosotros los que debéis ser una luz para todos ellos, llevando el amor de nuestros Santísimos Corazones. Hijo, el demonio ganó mucho espacio en muchas familias. Muchos hogares cristianos se vuelven lugares de profanación y de ultrajes a mi Divino Hijo Jesús. Muchas familias están muertas espiritualmente, porque satanás consiguió seducirlas y destruirlas con el pecado.
Rezad muchos Rosarios, haced penitencia por los pecadores, renunciando a la propia voluntad para hacer la voluntad de Dios.
Yo os acojo en mi Inmaculado Corazón y mi Esposo José os acoge en su Corazón Castísimo y, nosotros dos, os colocamos dentro del Sagrado Corazón de mi Hijo Jesús.
Gracias por tu presencia. Yo os acompañaré hasta vuestros hogares con mi Hijo Jesús y San José. Hoy una lluvia de gracias desciende de los cielos sobre vosotros y vuestras familias.
Yo te bendigo hijo mío y a todos tus hermanos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

La Santísima Madre vino esta noche acompañada del Niño Jesús, que estaba en los brazos de San José. Durante la aparición, el Niño Jesús me pidió que besase nuevamente el Escapulario de su Padre José. Él me había pedido eso recientemente, cuando me encontraba en Italia, en Vígolo, y ahora una vez más me pidió que lo besase de nuevo en Itapiranga. Jesús me hizo entender cuanto este Escapulario es importante y una señal de protección contra las fuerzas del infierno. Este Escapulario nos hace merecer grandes gracias de su Divino Corazón cuando se lleva con amor y con fe. No rechacemos tantas gracias preciosas, bendiciones y protección que el cielo nos desea dar.
Después, el Niño Jesús, mirando para San José, pidió que él nos bendijese, así como también a toda la humanidad. San José, obedeciendo la orden del Niño Jesús, extendió su brazo derecho, como señal de bendición y protección para toda la humanidad, trazando la señal de la cruz sobre nosotros.




18 de marzo de 2018 – Itapiranga, Amazonas
Mensaje de María

¡La paz a tu corazón!
Hijo mío, yo, tu Madre, vengo una vez más del cielo para invitaros a la oración y a la conversión, porque la oración y la conversión falta en el mundo y en muchas familias.
Di a tus hermanos que no pierdan tiempo. Esta es la hora de escuchar la llamada del Señor, viviendo lo que Él os pide para que muchas almas sean salvadas de la ceguera espiritual. Muchos de mis hijos nada ven y nada oyen y mi Corazón Inmaculado sufre.
Yo estoy feliz con la presencia de cada uno de vosotros, aquí en este lugar, escogido por el Señor y bendecido por mi presencia.
Hijo mío, di a todos que amen a Jesús mucho, mucho, mucho, pues mi Divino Hijo está muy ofendido y los pecados del mundo están atrayendo su Divina Justicia y muchos sufrimientos, porque no hay reparaciones suficientes para aplacar la indignación del Padre Eterno.
Pedid la misericordia de Dios para el mundo pecador. Dios todavía os está dando un tiempo. Aprovechad este tiempo para aprender a ser de Él.
Yo te amo, hijo mío y a todos tus hermanos y os bendigo: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.