La primera aparición de la Virgen María, a Maria do Carmo, tuvo lugar el día 2 de mayo de 1994. A Edson Glauber, su hijo, el día 31 de mayo de 1994, mientras él y su madre, rezaban el rosario en casa. Desde entonces la Virgen, San José y Jesús continúan transmitiendo mensajes y oraciones para difundir la devoción en todo el mundo a sus tres Sagrados Corazones.

Los mensajes originales están expuestos en portugués en:

As aparições da Virgem Maria no Amazonas

lunes, 3 de diciembre de 2018

1 de diciembre de 2018

                                 Manaus – Amazonas.


¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para pediros que renovéis vuestra fe y vuestros buenos propósitos. Dios os llama a la conversión y es ahora. No dejéis para el día de mañana el cambio de vida, porque muchos no saben ni el día ni la hora que Él los llamará para Sí. Muchos cerraron sus corazones a la gracia divina.
Yo vine del cielo para ayudar a las familias del Amazonas y del mundo entero, mas muchos no me quieren oír, rechazando mi llamado maternal. Rezad por la apertura de los corazones destruidos en los pecados impuros.
Dios está a punto de purificar al mundo de toda impureza y ultrajes, que Él viene recibiendo de los pecadores desagradecidos. Yo todavía estoy suplicando perdón y misericordia.
Uníos siempre más para rezar unidos y rezar bien, haciendo una poderosa corriente de oración, de reparación y de intercesión por el bien de la humanidad.
Las familias están corrompidas y sin luz, debido a los innumerables pecados que comenten. Muchas familias no tienen tiempo para Dios, solamente para las cosas del mundo. Luchad por el bien y la santificación de vuestras familias. Cuidad de vuestros hogares, bendiciéndolos siempre con agua bendita pidiendo la protección de los Santos Ángeles y Arcángeles para que os defiendan contra todo peligro espiritual y corporal.
Los Ángeles del Señor siempre están al lado de aquellos que trabajan por el reino de Dios, al servicio del Señor. Rezad y confiad. Dios os ayudará y os bendecirá. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

27 de noviembre de 2018


Amazonas

Mensaje de María
¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para pediros que améis al Señor y que entreguéis vuestras vidas y vuestros corazones a Él.
Dios os ama intensamente, hijos míos, y no desea vuestra condenación, mas vuestra salvación eterna. La humanidad está cada vez más ciega y corrompida por satanás y por el pecado.
Luchad contra todo mal, rezando, ayunando y recibiendo diariamente el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo Jesús, estando siempre en gracia divina.
Yo estoy aquí para guiaros por el camino de conversión y de santidad, que Dios preparó para cada uno de vosotros.
No os desaniméis y no perdáis la fe, aunque parezca que el mal esté triunfando. Confiad, confiad, confiad, Dios siempre triunfará sobre todo mal y nadie ni nada de este mundo es mayor que Él.
Estad siempre unidos al Corazón de mi Hijo Jesús y pedidle a Él con mucho amor y fe, y recibirán innumerables y grandiosas gracias.
Dios desea que su mensaje sea acogido y vivido por cada corazón, por cada alma. Rezad, rezad, rezad el Rosario y muchas gracias llegarán a vuestras vidas y grandes bendiciones descenderán del cielo sobre vosotros y vuestras familias.
Yo agradezco de modo particular, a cada uno, su disposición por venir esta noche, para rezar por el bien de la humanidad y para escuchar mi invitación maternal a la conversión. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!


lunes, 26 de noviembre de 2018

25 de noviembre de 2018


 Manaus – Amazonas
Mensaje de Jesús

Hoy aparecieron Jesús, Nuestra Señora y San José. Los tres estaban coronados. Jesús estaba vestido como un Rey, con un manto rojo y la túnica blanca. Fue Jesús quién nos transmitió el mensaje:

¡Mi paz esté con vosotros!
Hijos míos, yo soy la Vida Verdadera para vuestras vidas. Yo soy la Luz Eterna que ilumina vuestros pasos por caminos seguros, que os conduce hasta el cielo.
Entregadme vuestra voluntad, vuestras vidas, las preocupaciones y las tristezas y yo enjugaré vuestras lágrimas y os daré fuerza, consolación y paz.
Abrid vuestros corazones a los llamados que el cielo os hace. Los tiempos son obscuros y difíciles para aquellos que no se deciden en buscar las cosas de lo alto. Muchos corren el peligro de condenarse eternamente, porque satanás reina más en sus vidas y familias que mi amor y gracia divina.
Yo soy el Rey, el Rey de todos los corazones, mas muchos no me aceptan en sus vidas, mucho menos mi amor.
Yo quiero reinar en los corazones, mas encuentro muchos cerrados, llenos de vicios y de pecados, que no desean convertirse, que no desean ser curados.
Hoy es un día de Fiesta en el cielo, mas en la tierra, en muchas Iglesias es un día de gran tristeza y dolor, a causa de aquellas almas podridas en el pecado y sin vida, que vienen a recibirme con terribles pecados y sin fe.
Yo miro para muchos que se encuentran delante de mis altares y muchos son verdaderos cadáveres, sin luz y sin Dios. Rezad, rezad, rezad por la conversión de los pecadores, a fin de que ellos deseen convertirse y deseen ser del cielo, entregándose a mi Divina voluntad no por obligación, mas por amor.
Yo di al hombre el libre arbitrio y de Él deseo un amor puro y sincero, por libre voluntad y aceptación de mi Voluntad.
Corazones que se entregan a mi amor Yo los santifico como deseo. Aquí, Yo dejo todo mi amor divino y mi bendición. ¡Todo está bendecido!
Yo os coloco dentro de mi Divino Corazón, del Corazón Inmaculado de mi Madre Santísima y del Corazón Castísimo de mi Padre Virginal José. Yo os bendigo: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

Durante la aparición, la Virgen Santísima y San José conversaron conmigo otras cosas relacionadas con la Iglesia, con el mundo y mi vida. Ellos me orientaban sobre los que yo debo hacer para realizar la voluntad de Dios y su obra divina. Cuando Jesús nos dio su bendición, todos ellos unidos nos bendijeron. Cuando ya se estaban yendo, del Corazón de Jesús salían rayos que se dirigían a cada uno de nosotros, de las manos de Nuestra Señora, gracias, y San José tomó algunos pétalos del lírio que estaba en su mano y lanzó sobre cada uno de nosotros, como gracias y bendiciones.

"Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo. Así pues, mirad atentamente cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; aprovechando bien el tiempo presente, porque los días son malos." (Efesios 5, 14-16)


domingo, 25 de noviembre de 2018

24 de noviembre de 2018


 Manaus - Amazonas
Mensaje de María

¡TESTIMONIAD A TODOS MIS MENSAJES Y MI AMOR INMACULADO Y GRANDES GRACIAS OS SERÁN CONCEDIDAS A VOSOTROS Y A TODAS VUESTRAS FAMILIAS!


¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, heme aquí una vez más, vuestra Madre del cielo, que tanto os ama y desea vuestra salvación eterna.
No pequéis más. No viváis en pecado. Sed agradables a Dios, obedeciendo a sus Santos Mandamientos, amando, perdonando y sirviendo a vuestros hermanos que tanto necesitan del amor de mi Hijo y de mi amor maternal.
Sed testimonio de nuestro amor a todos ellos. Sed hijos e hijas que saben donarse a quien tanto necesita de amor, de paz y de consuelo.
Yo vengo del cielo para llenar vuestros corazones de amor y de paz, para que no  temáis nada delante de la cruz y de las pruebas.
Dios está con vosotros y Él es vuestra fuerza. Dios jamás os abandonará. Él os ama y aquí me envió para que os conduzca a todos vosotros a Él.
Rezad muchos Rosarios con amor y con fe, sin dejarse vencer por el cansancio. La oración puede evitar grandes tristezas y calamidades que se podrán abatir dentro de muy poco sobre la Iglesia y sobre el mundo entero.
Hijos míos, no dejéis de rezar. Yo os digo: rezad más intensamente, porque llegarán ataques fuertes del enemigo contra la fe, contra las obras de Dios, que harán que muchos se alejen del camino santo del Señor. Los que se entregan diariamente a mi protección y se consagran a mi Inmaculado Corazón, como yo os pedí, estaréis protegidos debajo de mi manto de Madre. Yo os amo y estoy aquí, porque deseo ayudaros y protegeros, en estos tiempos difíciles. ¡Coraje, hijos míos! Testimoniad a todos mis mensajes y mi amor Inmaculado y grandes gracias os serán concedidas a vosotros y a todas las familias, destruyendo el poder de las tinieblas y de todo mal. Yo os bendigo y os doy la paz de la que está repleto mi Corazón de Madre. Volved a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!


Edson: La gran purificación del mundo está para llegar, porque el mundo tiene necesidad de esta purificación divina para que pueda decidirse entre el bien y el mal. En esta semana, cuando volvía a casa, vi en el cielo dibujado perfectamente el Monte y la Cruz de Itapiranga. Estaba bien visible, dibujado, y el Señor me hizo entender, con su voz en medio de mi corazón: La señal está para ser dada en la Cruz. ¡Preparaos! ¡Muchos no están preparados y les pillará por sorpresa!

miércoles, 21 de noviembre de 2018

18 de noviembre de 2018


 Amazonas
Mensaje de Jesús

Misericordia Jesús. Misericordia para todos los pecadores. ¡Misericordia para toda la humanidad!

¡Mi paz a tu corazón y a toda la humanidad!
Hijo mío, mira siempre a mi Divino Corazón. Aquí en mi Corazón tú y tus hermanos aprenderéis a amar, a perdonar, a donarse por la salvación de las almas y de toda la humanidad.
El mundo hiere mi Corazón con terribles pecados y ultrajes, mas Yo vengo del cielo para mostrar a los pecadores que mi Corazón está lleno de las más ricas gracias y bendiciones, para todos ellos, con el fin de que seáis beneficiados y tengáis la fuerza de liberaros de todo mal y pecado.
Reza, hijo mío, por los pecadores ingratos. Reza por los que se volvieron infieles y que te persiguen, así como también a esta obra, que Yo entregué en tus manos. Ellos no te persiguen a ti, mas a Mí y a mi amor.
¿Hasta qué punto llegó la dureza de muchos corazones, que impiden a Dios hablar? Convertíos, convertíos, todos los que estáis caminando errantes y sin rumbo alguno. Esta es la hora de volver a Dios, antes de que llegue mi gran día, pues Yo purificaré la humanidad de un modo jamás visto y todo aquello que está impregnado de pecado caerá por tierra.
Diga a todos tus hermanos, que Yo estoy llamando a toda la humanidad al buen camino. ¡No perdáis tiempo!
Yo os bendigo y os doy mi protección y gracia. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!


domingo, 18 de noviembre de 2018

17 de noviembre de 2018


Amazonas

Mensaje de María

La Santísima Madre vino una vez más del cielo para comunicarnos su mensaje maternal. Hoy, Ella vino a confortar mi corazón y a darme ánimo y coraje para proseguir siempre adelante en mi misión. Para que podamos salvar almas para el reino de los cielos, debemos saber soportar todo por amor de Dios. No es fácil, mas Ella siempre nos ayudará y nunca nos dejará solos en nuestro camino espiritual. Al verla hoy, cuando Ella me miró con sus lindos ojos azules y su linda sonrisa, lleno de amor y de paz, todo se tornó más leve y más fácil de soportar. Pedí por todos, por su obra, para que el bien triunfe siempre sobre todo mal.

¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para pediros que tengáis paciencia y coraje ante las pruebas de la vida.
Hace muchos años que el Señor viene concediéndoos grandes gracias y bendiciones, por medio de mis apariciones y mensajes; ahora, Él os pide un poco de su entrega y amor en cargar vuestra cruz, sabiendo soportar las contrariedades y los sufrimientos, siéndole fieles a su llamado divino, ofreciéndoos como víctima de expiación, por la conversión de la humanidad, unidos al Corazón de mi Hijo y a sus méritos divinos.
Hijos míos, nada está perdido. Interceded por la conversión y por el bien de la humanidad, que se volvió ingrata e infiel. No os durmáis, no os dejéis vencer por el sueño del pecado. ¡Levantaos, despertad!... Estad bien despiertos para poder ver las trampas y engaños, preparados por satanás, para que él no os encuentre desprevenidos, cegándoos, a causa de vuestras flaquezas y defectos.
Pedid la luz del Espíritu Santo, para que Él siempre os conduzca e ilumine en su camino de conversión, rumbo al cielo. Rezad mucho el Rosario para tener la gracia de Dios, para vencer todo mal y pecado.
Que vuestras vidas sean solamente del Señor y a Él pertenezcan para siempre. ¡No temáis! Yo estoy aquí para ayudaros, para bendeciros y para guiaros siempre hasta el Corazón de mi Hijo Jesús. Yo estaré con vosotros, a vuestro lado, hasta cuando Dios me permita. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!




sábado, 17 de noviembre de 2018

11 de noviembre de 2018


  Amazonas

Mensaje de María

¡La paz amados hijos míos!
Hijos míos, yo vuestra Madre os amo intensamente y vengo del cielo para pediros que hagáis de vuestras vidas una oración continua y una ofrenda de amor a Dios.
No pequéis, no ofendáis al Señor. Sed santos, sed de mi Hijo Divino. Aprended a escuchar el llamado de Dios y a serle obedientes.
Rezad para que tengáis la fuerza de decir no al pecado, para así vivir una nueva vida en el amor de mi Hijo Jesús.
Hijos míos, Dios tiene prisa. Él ya os está llamando a la conversión desde hace mucho tiempo. Convertíos y cambiad de vida. Yo vengo del cielo en muchos lugares del mundo porque os amo.
Itapiranga es para todos mis hijos un refugio seguro, donde vosotros podéis encontrar el amor y la protección de nuestros tres Sagrados Corazones. Libertaos del pecado. No viváis en el pecado. Es la hora de que vosotros os libertéis y os purifiquéis, por medio de la confesión, mejor de que por la purificación divina, que llegará en breve al mundo.
Estad siempre preparados, con vuestras almas limpias de todo pecado y con los corazones llenos de amor de Dios. Amad, amad y esparcid el amor de Dios allí donde vayáis.
Yo os amo y mi amor os doy en este momento. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!