La primera aparición de la Virgen María, a Maria do Carmo, tuvo lugar el día 2 de mayo de 1994. A Edson Glauber, su hijo, el día 31 de mayo de 1994, mientras él y su madre, rezaban el rosario en casa. Desde entonces la Virgen, San José y Jesús continúan transmitiendo mensajes y oraciones para difundir la devoción en todo el mundo a sus tres Sagrados Corazones.

Los mensajes originales están expuestos en portugués en:

As aparições da Virgem Maria no Amazonas

jueves, 21 de febrero de 2019

20 de febrero de 2019


20 de febrero de 2019 – Amazonas, Brasil



¡La paz a tu corazón!
Hijo mío, escribe estas palabras y divúlgalas, cuanto antes, a todos tus hermanos: Yo voy a purificar a mi Iglesia, haciéndola pasar por la justicia humana, porque muchos de mis Ministros, actuando por razones e ideas más meramente humanas que divinas, impiden que lo extraordinario mío llegue a muchas almas, destruyendo todo aquello que podría ayudarlas, santificarlas y conducirlas por mis caminos santos, que las llevaría para la gloria de mi reino.
Reza, reza y suplica para que yo tenga piedad de estos hijos míos rebeldes e ingratos, que en vez de dar el buen ejemplo y ser la luz para las ovejas que les fueron confiadas, las corrompen a todas ellas con muchos errores, hiriendo mi Corazón divino con sus dudas,  ingratitudes y falta de fe. Reza y repara, porque mi justicia descenderá fuertemente del cielo, como un relámpago, castigando cada corazón rebelde, que se dejó dominar por el orgullo y por la soberbia, creyendo que sus errores jamás serían perdonado.
¡Yo te bendigo!

domingo, 17 de febrero de 2019

16 de febrero de 2019


16 de febrero de 2019 – Amazonas, Brasil
Mensaje de Jesús

¡La paz hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo, vuestra Madre, me alegro por vuestra presencia en este lugar, donde son concedidas grandes gracias para vosotros y para toda la humanidad.
Dios os llama a cambiar de vida, por medio de mí. No perdáis más tiempo, queriendo vivir en el pecado. Luchad por el reino de los cielos, viviendo una vida más pura, rezando y limpiando vuestros corazones de todo pecado, por medio de la confesión.
No os desaniméis. Las pruebas son muchas, mas mucho mayor es mi amor de Madre por vosotros y por vuestras familias. Muchos corazones están heridos en el pecado, porque no escuchan más a Dios. Muchos ofenden al Señor con muchas infidelidades, haciendo el Corazón de mi Hijo sufrir y sangrar, a causa de tanto dolor y rebeldía.
Interceded por el bien de la humanidad, porque muy pronto, muchos llorarán por el tiempo perdido y por haber vivido una vida sin Dios.
Es hora de rezar mucho, de arrepentirse de vuestros pecados y flaquezas. No pequéis más. No ofendáis más a Nuestro Señor, vivid para Dios, vivid para el cielo, porque nada de este mundo se compara a la gloria divina, en el cielo.
Volved a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

martes, 12 de febrero de 2019

11 de febrero de 2019


11 de febrero de 2019 – Amazonas, Brasil
Mensaje de Jesús

¡La paz a tu corazón!
Hijo mío, divulga mis palabras de amor, de exhortación y de reprehensión, porque muchos están ciegos, no sabiendo más qué camino seguir, por culpa de aquellos que perdieron la luz y la santidad de sus almas, cometiendo impurezas y pecados.
Escribe lo que leíste, pues estas palabras son para estos tiempos, para esta generación corrompida y sin Dios, son para Ministros que no velan más por mi Iglesia, ni por la verdad que les fue dada y enseñada. Numerosas almas se están corrompiendo, siguiendo el camino de la perdición, por culpa de estos pastores de almas que se volvieron lobos voraces, indignos de la propia misión y vocación.
Reza, repara y ofrece enormes sacrificios y penitencias por la conversión de los pecadores, porque mi justicia caerá fuerte sobre los habitantes de la tierra y quemaré sus pecados con el fuego.
Apresúrate, para que así un número mayor de almas sean salvadas, para la gloria de mi reino, en caso contrario, grande será mi dolor y mi tristeza, por aquellas que mueran por su rebeldía e ingratitud para con mi Divino amor, que no supieron aprovechar los méritos de mi Pasión ni de mi preciosísima sangre, derramada para la eterna salvación de ellas.
Consuela mi Divino Corazón, porque ya fue ofendido y ultrajado demasiado. Ten mi paz. Yo te doy mi paz y mi luz, para que tengas el discernimiento para vencer todos los ataques y trampas de aquellos que quieren encubrir sus errores, inducidos por los espíritus infernales.
Yo Soy está contigo y jamás te abandonará. Recibe mi bendición y mi fuerza. Déjame estar en tu corazón, porque yo te coloco, en este momento, dentro de mí. ¡Yo te bendigo!

Aquellos que guían este pueblo son los mismos que lo desorientan, y aquellos que son guiados se dejan seducir y ser conducidos al error (Isaías 9:16)

domingo, 10 de febrero de 2019

9 de febrero de 2019


9 de febrero de 2019 –  Amazonas, Brasil
Mensaje de María
Hoy la Madre Santísima vino una vez más del cielo para transmitirnos su mensaje. Ella no se cansa de llamarnos a Dios. Su Corazón maternal vela por nuestra conversión y salvación eterna. Hoy ella nos dijo:

¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para pediros que os decidáis ahora a seguir el camino de la oración y de la santidad, para que vuestros corazones y vuestras almas sean purificadas y renovadas en el amor de mi Hijo Divino.
Volved  al Señor, arrepintiéndoos de vuestros pecados y de vuestras actitudes equivocadas. No perdías vuestro lugar en el cielo. Sed buenos y obedientes al llamado santo del Señor. No os aflijáis y no perdáis la fe. Dios está siempre a vuestro lado para bendeciros y para ayudaros en vuestro camino de conversión.
Rezad para tener la fuerza y el coraje de renunciar a todo mal y pecado, para escuchar la voz de mi Hijo Jesús, siguiendo sus pasos divinos.
Tiempos de dolores y de grandes sufrimientos están más que nunca cerca, preparados para abatirse sobre la humanidad desagradecida. Yo vine del cielo para intervenir y suplicar la misericordia de Dios para los pecadores ingratos.
No tengáis miedo de defender la verdad. Hablad del amor de Dios a vuestros hermanos. Él os bendecirá siempre más y nada en vuestras vidas os faltará. Yo os agradezco la presencia de cada uno de vosotros aquí, en este lugar bendecido por mi presencia inmaculada.
Volved a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

viernes, 8 de febrero de 2019

2 de febrero de 2019


2 de febrero de 2019  Itapiranga, Amazonas, Brasil
Mensaje de María

Hoy, la Madre Santísima, vino una vez más del cielo para transmitirnos su mensaje. Ella traía un manto blanco y un vestido blanco y nos mostraba hoy su Inmaculado Corazón. Ella nos dio el mensaje siguiente:

¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para pediros que os convirtáis y os decidáis  a seguir el camino de la santidad, propuesto por el Señor.
Rezad, rezad mucho, para tener fuerza, la luz y la gracia para hacer la voluntad de Dios. Yo os llamo a Dios, yo nunca me cansaré de llamaros al Señor, porque yo soy vuestra Madre Inmaculada y os amo. No os aflijáis y no os quedéis tristes con las pruebas de la vida. Yo estoy aquí para protegeros y para ayudaros con mi intercesión de Madre y con mi Manto Inmaculado y yo os cubro, como también a vuestras familias, para que seáis todos de Dios.
Hijos míos, rezad por los que no creen. Rezad por la paz. Yo vine a Itapiranga como Reina del Rosario y de la Paz para transmitiros muchos mensajes, pero muchos de mis hijos no me oyen y no creen.
Yo os digo, hijos míos, que llegará el día en que muchos van a querer vivirlas y acordarse de cada palabra mía, mas el tiempo habrá pasado y en los dolores y las lágrimas muchos estarán.
Vivid y acoged estos llamados que yo os digo ahora, y más adelante, no sufriréis, mas estaréis en paz, debajo de mi Manto de Madre. Yo os agradezco que estéis aquí, por haber escuchado mi llamado a la oración. Yo os bendigo y derramo sobre vosotros innumerables gracias de mi Inmaculado Corazón. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!
Cuando la Virgen Santísima nos bendijo, de su Inmaculado Corazón salieron muchos rayos luminosos tan brillantes que se dirigían sobre nosotros y sobre el mundo entero: son las innumerables gracias que el Inmaculado Corazón de María dispensa a todos sus hijos que recurren a su amorosa intercesión de Madre.

domingo, 3 de febrero de 2019

1 de febrero



1 de febrero de 2019 – Itapiranga, Amazonas, Brasil
Mensaje de María

¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo para bendeciros y acogeros en mi Inmaculado Corazón. Yo deseo que en vuestros hogares el Corazón Divino de mi Hijo Jesús sea amado y honrado con mucho amor y fe.
Rezad el Rosario para vencer las batallas contra todo mal, sin ser abatidos. Tened fe. Yo estoy aquí para conduciros a Dios. Él me envió una vez más a Itapiranga para invitar al mundo entero a la conversión.
Acoged el llamado Divino de mi Hijo Jesús, porque grandes tristezas están para abatirse sobre toda la humanidad y particularmente aquí en Brasil. Suplicad la misericordia de Dios para el mundo, que se hundió en los innumerables pecados que son difundidos hoy en día.
Mi Corazón maternal sufre por las almas que se están dirigiendo por el camino que lleva al fuego del infierno. Luchad por el cielo. Luchad por la salvación de vuestras familias. Yo os doy mi bendición y mi paz. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

Hoy la Santísima Madre nos bendijo trazando varias veces la Santa Señal de la Cruz. Con sus manos Inmaculadas levantadas Ella alejaba todo mal y peligro para el alma y para el cuerpo lejos de cada uno de nosotros. La Santísima Madre nos ama mucho y desea ardientemente el bien y la salvación de cada uno de nosotros.

lunes, 28 de enero de 2019

26 de enero


26 de enero de 2019 – Manaus, Amazonas, Brasil

Mensaje de Jesús

Jesús apareció sosteniendo en su mano izquierda un globo (terráqueo), que representaba el mundo, y con su mano derecha nos mostraba la llaga de su Divino Corazón. Él era todo luz, resplandecía y esa luz me transmitía fuerza, paz y consuelo. Del Corazón de Jesús salían rayos, como los de la misericordia divina que se dirigían hacia el mundo, para la conversión de los pecadores y la apertura de los corazones endurecidos. Jesús transmitió el siguiente mensaje:

¡Mi paz esté contigo y con todos tus hermanos, hijo mío!
Yo voy a purificar mi Iglesia y la humanidad más todavía, porque muchos no me oyen, están sordos a mi voz y a los llamados que mi Madre Santísima hace en muchos lugares.
No cerréis vuestros corazones a la voz de mi Madre, mas escuchadla, porque yo la envié a la tierra, en medio de mis hijos, para realizar las maravillas de su amor maternal, para la salvación y bien de todos los hijos suyos que desean escuchar y acoger los mensajes que Ella te transmite a ti y a muchos otros, con mucho amor y preocupación.
Hijo mío, cuántos corazones endurecidos y cerrados a la gracia divina, porque están arruinados en el pecado.
Muchos no me aman y no me adoran más, no reconocen mi Majestad y Divinidad, porque ya no creen más en nada. Muchos corazones son  refugio de muchos pecados y demonios, que consiguieron seducir y engañar a muchas almas.
Lucha por el cielo y di a tus hermanos y hermanas que Dios tiene prisa, que cada uno se apresure en su conversión, porque voy muy pronto a castigar a la humanidad por sus crímenes. Aquellos que viven en el pecado y no quieren arrepentirse del mal practicado, sufrirán mucho.
Reza hijo mío, reza por la conversión de los pecadores y consuela a mi Divino Corazón, Corazón ultrajado y no amado, mas que permitió ser herido y traspasado por amor y por la salvación de cada uno de vosotros. Permití que fuese abierta una llaga de mi Divino Corazón, con el fin de que todos vosotros pudierais entrar en Él, por medio de ella, para estar protegidos contra la Divina Justicia que desea castigar a los pecadores rebeldes y sus crímenes y desobediencias.
Sed fieles a mí, el Señor, y no veréis jamás la muerte eterna, mas mi Luz Divina que os conducirá, en este mundo, hasta la gloria de mi reino. Aquel que cree en mí jamás morirá eternamente. Yo soy la Vida Verdadera y la Verdad Eterna, Yo os amo y estoy aquí para concederte a ti a y la humanidad mi paz. Recibe mi bendición, bendición que cura y libera todo mal: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!